Salvando el mundo un libro a la vez

WhatsApp Image 2020-06-23 at 2.28.23 PM

¿Quiénes son o somos más creativos? ¿Los niños o los adultos?

Estamos, durante esta semana, celebrando la literatura a través de nuestras redes sociales. ¿Y por qué lo haríamos?

Para empezar, sabemos que leer, no importa qué—libros, revistas, artículos en línea—, tiene múltiples beneficios para la salud física y mental comparables a los de la práctica meditativa “mindfulness”, una de las grandes revelaciones de la cultura oriental en la nuestra de los últimos años. Enfocamos nuestra mente en una sola actividad mejorando la concentración, reduciendo estrés, ejercitando la memoria, nivelando nuestra respiración y ritmo cardíaco, disminuyendo síntomas de ansiedad y depresión… Encima de todos estos beneficios, están los académicos y culturales que podemos obtener, desde algo tan simple como expandir nuestro vocabulario, hasta nuestros horizontes y el de los y las pequeñas creando un potencial vocacional mucho más amplio.

Es muy común que, en entrevistas con personas ampliamente exitosas, el hábito de la lectura se nombre como algo básico en sus vidas. Casi siempre, estas personas refieren leer libros de no-ficción que les ayudan a fijar metas, aprender sobre negocios y otras funciones claras y concretas. Yo, personalmente, suelo leer más este tipo de materiales, junto a trabajos de divulgación científica. Por supuesto que los beneficios son fáciles de entender.

Sin embargo, el leer piezas de ficción también resulta en la obtención de los beneficios de salud que ya platicamos y, encima de todo, aumenta la capacidad empática y manejo emocional adecuado en los lectores por lo que la literatura es una excelente herramienta por donde sea que se observe.

Suficiente con la formalidad. Leer es científicamente muy recomendable. Pero leer es mucho más que eso. Es claro que un leer un libro hoy no significa lo mismo que leer un libro hace siglos, cuando no teníamos los medios que tenemos ahora. No hace falta entrar a debatir qué tan bueno o malo puede ser. Creo que podemos celebrar las bonanzas tecnológicas y aprender a aprovecharlas de la mejor forma. Y, ¿qué hay en la lectura en estos tiempos?

Seguimos leyendo. Quizás hasta más.

Esta conectividad nos invita a leer más y más en nuevos formatos. Es verdad. Cada vez agarramos menos libros. Y de los libros que agarramos, ya no tantos son físicos. Preferir el aroma de las hojas con tinta sobre la experiencia tan ágil y cómoda de un libro electrónico o viceversa, poco nos dice de nuestro carácter lector. Es más bien nuestra habilidad de leer en todos lados y todo momento lo que nos entrega la clave al éxito. Al crecimiento. A la imaginación infinita.

Rodateca(1)

Regresemos a la pregunta inicial. Casi siempre todos contestan que los niños son más creativos que nosotros. Recuerdo con mucho cariño una clase hace años donde nos hicimos esta pregunta y concluimos que los adultos tenemos mucho más potencial para la creatividad, simplemente por el hecho de haber tenido muchísima más exposición a muchísimos más estímulos. Tu cerebro toma lo que conoce y lo reacomoda de nuevas maneras. ¿Y los niños? La gran diferencia es que ellos no conocen las barreras que nosotros sí. Su cerebro es más libre de deambular hasta las estrellas y lugares únicos. La clave es encontrar nuestras limitaciones y abatirlas.

¿Y qué podemos hacer con los niños? Rodearlos de libros que les inviten a conocer más y más. Que conozcan más y más información que les apasiona, que vayan más allá. De la mano del libro correcto, los límites no llegarán.

Este artículo fue escrito por Gabriela Torres, Divulgadora de experiencias educativas, ciencias sociales y humanidades de La Rodadora Espacio Interactivo.

Te invitamos a conectarte con nuestras redes sociales donde te compartiremos nuevas actividades, recomendaciones, lecturas y un poco de nuestra labor diaria en Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.