Los museos son agentes de paz y de desarrollo

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“La posibilidad de visualizar un escenario futuro dónde la educación científica pueda jugar su rol principal, significa: garantizar aprendizajes de calidad a todos los estudiantes; asegurando así generaciones futuras científicamente preparadas; despertar el gusto por el aprendizaje de las ciencias y orientar el interés de los estudiantes hacia vocaciones científicas”. (Macedo, 2016)

De acuerdo a la UNESCO, los museos somos entes promotores del conocimiento y libre pensamiento, acciones que contribuyen a crear sociedades informadas. Y este 2020 que está por culminar, nos ha demostrado más que nunca, la importancia de mantener una información veraz y oportuna, no sólo en los medios de comunicación y las redes sociales, sino en los espacios como los centros y museos de ciencia con el propósito de crear una cultura de conocimiento.

La actual pandemia ha dejado al descubierto las consecuencias que la desinformación y falta de interés en las evidencias científicas pueden acarrear en la población. Pero al mismo tiempo, ha demostrado que existen individuos e instituciones interesados en promover estrategias e información que permita educarnos para prevenir una nueva catástrofe y sanar la actual. Es aquí, donde los espacios de ciencia han logrado visibilizarse en los últimos meses.

Irina Bokova (2019), Directora General de la UNESC, afirmaba que estos espacios promotores de ciencias, ayudan a avivar la curiosidad de la población al fungir como laboratorios de creatividad, en donde las experiencias personales favorecen la investigación y la búsqueda de soluciones a problemas reales de una comunidad (mundial, nacional o local).

Desde el 2002, el 10 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, y este año, el tema central es Ciencia para y con la sociedad. Este tema llega en un momento crucial para el mundo entero. En un momento en que una crisis sanitaria sin precedentes obliga a acercar la ciencia a la sociedad y así, reforzar las alianzas científicas que se requieren de manera crítica. Pero entonces: ¿cómo los museos y centros de ciencia podemos promover una cultura científica desde nuestros espacios y plataformas digitales? Aquí algunas ideas:

  • Las visitas en grupos escolares, no tienen que limitarse a lo presencial, las experiencias y acercamientos a la ciencia también se logran a través de lo digital. Visita las redes sociales de los museos y aprovecha las charlas con científicos, las actividades y experimentos y replícalos en tu grupo escolar.
  • Acerca la información que los espacios te ofrecen en sus plataformas digitales y “localízalos” a tu comunidad. Promueve la investigación y propuestas de soluciones a problemas reales: ¿cómo podemos ahorrar agua? ¿qué necesita tener la vacuna contra el COVID-19? ¿cómo puede una persona en silla de ruedas alcanzar algún objeto en lo alto?
  • Motiva a la investigación de biografías de científicos y científicas, de manera que puedan descubrir que los éxitos de algunos de ellos, fueron una consecuencia de un proceso de prueba y error, por lo que el primer intento, si resultara fallido, no debe ser motivo de frustración.
  • El impacto emocional que produce la experiencia y el hecho de aprender un tema nuevo, puede ayudar a despertar la curiosidad por un tema científico y motivar a buscar más información.

Una primera visita (virtual o presencial), una charla o un experimento no son garantías de que el usuario sea un futuro científico, pero si de que ese ser humano, sea una persona empática a las problemáticas actuales, un promotor del cuidado del entorno natural y social, o una aficionada a los temas científicos en donde el papel de la mujer sigue siendo aún menor que el de sus compañeros.

La paz y el desarrollo sostenible dentro de los museos de ciencias.

La cultura científica no es un tema nuevo, pero si es una exigencia urgente que pone en evidencia el papel que juega el conocimiento de la ciencia y la tecnología en el desarrollo de las personas y sus comunidades. Ante esta realidad, el Comité para el Aprendizaje de la Ciencia en Entornos Informales, menciona que los individuos aprenden ciencia a través de una diversidad de actividades, que incluyen programas y ambientes diseñados con base a experiencias cotidianas (Martin, 2009). Es aquí donde entramos los museos de ciencia.

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Los centros y museos de ciencias no son la sustitución de la educación formal, somos un elemento complementario que acerca el conocimiento científico a la sociedad, a través de experiencias prácticas, exhibiciones interactivas y programas educativos basados en la investigación actual. Entonces:

  • Promovamos juntos, una visión que trascienda el salón de clase. Que permita a las nuevas generaciones abrirse al aprendizaje y beneficiarse de lo que sus hallazgos aportan, ya sea en sus propios hogares, centros comunitarios, museos y espacios que les permitan adquirir nuevos conocimientos desde otros abordajes
  • Propongamos una educación científica estructurada alrededor del deseo, de la duda, de la creatividad, de la racionalidad y de la innovación.
  • Creemos contenidos pertinentes, interesantes y diversos en su presentación para que desarrollen las ganas de aprender y el deseo búsqueda de nuevos conocimientos.

En pocas palabras, la cultura científica debe ofrecer y promover oportunidades que lleven a la reflexión, al intercambio de experiencias y a gozar del beneficio que conlleva la investigación y el aprendizaje de por vida. Que la búsqueda del conocimiento científico, nos haga a todos, protagonistas activos y así encontrar condiciones favorables para nosotros y nuestras comunidades.

Este artículo fue escrito por Mónica Félix, Gerente de Experiencias Educativas en La Rodadora Espacio Interactivo.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS: