El mejor remedio para el aburrimiento durante la pandemia: el juego.

Juego 1

“El aburrimiento siempre precede a un período de gran creatividad”.
– Robert M. Pirsig, autor y filósofo.

Después de meses de confinamiento, el aburrimiento comienza a ganar terreno en nuestros hogares. Las reglas de distanciamiento social evitan que las niñas y los niños jueguen con sus amigos por lo que, al hastío se suman la incertidumbre y el estrés, haciendo de esta situación, algo más complejo.

Pero para el aburrimiento, existe un remedio infalible: el juego.

El juego es un concepto simple. Es una actividad placentera que hacemos de manera voluntaria y que nos da la oportunidad de desarrollar nuestra propia visión del mundo y aprender sobre las perspectivas de los demás.

Jugar suele ser favorable para la salud mental. Si nos tomamos un descanso de las preocupaciones del COVID-19, y nos concentramos en algo que sea divertido y estimulante para toda la familia, el juego nos ofrece la maravillosa oportunidad de entrar en el mundo de los niños y aprender de su propia creatividad e imaginación, mientras se fortalecen los vínculos familiares, que permitirán sentar las bases para una salud mental de calidad para toda la vida.

Actualmente, nuestras vidas muy programadas han contribuido a una disminución significativa de la cantidad de tiempo libre que tienen los niños, por lo que sus habilidades de juego pudieran no estar listas para el momento que estamos enfrentando.

Por lo anterior, el National Workforce Centre for Child Mental Health de Australia, ofrece los siguientes consejos para convertir al juego en el mejor aliado en el cuidado de la salud mental de las niñas y los niños durante la pandemia:

1. Hagan del juego, parte de la rutina.

Las rutinas ofrecen seguridad y estabilidad a los pequeños. Es necesario que los tiempos dedicados al juego, sean claros para todos; no tienen que ser muy extensos; y se recomienda dejar el celular o la computadora en otra habitación para reducir la tentación de seguir revisando o respondiendo las notificaciones (en caso de trabajar desde casa), y dedicar la atención necesaria al juego y a los niños.

2. Elijan un espacio seguro.

Tal vez sea que disfruten sus juguetes favoritos, jugar con tierra en el jardín, o incluso, realizar actividades artísticas, lo importante es identificar un espacio, en donde las niñas y los niños puedan jugar libremente y de forma creativa. Ese espacio en el que se sienten seguros y libres y en donde pueden crear sus propias actividades.

3. Permite a los más jóvenes llevar el liderazgo.

Permitir que los niños tomen el liderazgo en el juego, otorga un sentido de validación y les muestra que son fuertes y capaces y que podemos confiar en ellos. Además, ofrece la oportunidad de aprender más sobre ellas y ellos. Los juegos dirigidos por los niños, varían dependiendo de su edad y la etapa de desarrollo, sin embargo, la clave es seguir su ejemplo y permitir que nos muestren la manera en que quieren que nos involucremos.

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4. Compartan historias.

La lectura, ofrece la oportunidad de externar un sentimiento y buscar soluciones a un problema a través de la seguridad de un personaje ficticio con el cual se identifiquen. Al involucrar lecturas aptas para su etapa de desarrollo, ayuda a los jóvenes lectores a hablar de emociones que de otra manera serían difíciles de expresar. Leer, escribir y compartir historias, permite a los niños encontrar soluciones para sus propias experiencias o situaciones actuales, como lo es el coronavirus.

5. Sé amable contigo mismo.

Esta situación que estamos viviendo todos, es completamente nueva, y es normal sentirse estresado o ansioso. La lucha por mantener un sentido de normalidad y ayudar a sus hijos a entender lo que está pasando, conlleva una carga extra a nuestra propia salud mental. Entonces, es necesario recordar que esta es una transición para todos y necesitamos tener paciencia con el proceso y con nosotros mismos.

Entonces, el aburrimiento puede ser un factor positivo, ya que permite a los niños utilizar sus propios recursos internos para – eventualmente – resolver las cosas por sí mismos, encontrar su propio camino y seguir adelante, pese a los retos que se presenten.

Recordemos que las niñas y los niños son seres humanos con derechos, entre éstos el derecho al juego, de acuerdo al Artículo 31 de la Declaración de los Derechos del Niño, emitida por las Naciones Unidas. Así de importante es el juego. Este es uno de esos momentos en la historia en los que los derechos y responsabilidades de los seres humanos están claramente definidos. Aún y cuando el futuro siga siendo incierto, dejemos que los niños jueguen.

Este artículo fue escrito por Gabriela Torres, Divulgadora de experiencias educativas, ciencias sociales y humanidades de La Rodadora Espacio Interactivo.

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