¿Deberíamos restringir el acceso de internet a nuestros hijos y alumnos?

chico joven en la computadora

Cuando escribes en Google la frase “el internet es…”, con la función de “autocompletar”, notarás el interés de los usuarios en saber si el contenido es seguro o no para nuestros niños y niñas… No parece haber una respuesta terminante o certera; encontrarás artículos tanto a favor como en contra. Lo que sí es real es la ubicuidad del internet en nuestras vidas y parece inminente que esta tendencia sólo siga creciendo aunque no sepamos claramente hacia dónde nos llevará.

De acuerdo a estudios conducidos por Hootsuite y WeAreSocial (2018), empresas dedicadas a la administración de redes sociales, los mexicanos ocupamos el séptimo lugar en todo el mundo respecto a la cantidad de horas que usamos el internet diariamente con un increíble promedio de 8 horas y 17 minutos y 3 de estas 8 horas se usan solamente en redes sociales, ante esto cabe preguntarnos ¿cuáles son las consecuencias?

Algunos estudios afirman que el estar constantemente alimentando nuestro cerebro de contenido fugaz ha disminuido nuestra capacidad de atención y síntesis de información, así como también deteriora nuestra memoria debido a las numerosas herramientas que pueden “recordar por nosotros” (Carr en Gregoire, 2015). Sin embargo, no contamos con estudios longitudinales que comprueben que estos sean daños a largo plazo y que evalúen cómo crece el cerebro de un infante que tiene acceso a internet desde antes de poder hablar.

Otra inquietud que puede existir es la libertad de acceso a contenido y comunicación que puede llegar a ser, en el mejor de los casos de poco provecho, pero en el peor de ellos hasta dañino. La preocupación aumenta cuando recordamos que cada vez disminuye más y más la edad promedio en la que los menores comienzan a tener acceso a la red ¿Tendremos, entonces, la necesidad de limitar el acceso a internet de los menores?

El otro lado de la moneda nos habla de la bonanza de información a la que tenemos acceso como nunca antes. Como una herramienta para la educación, el internet es invaluable, podemos aprender más y más rápido, en la educación formal y no formal. También podemos autoinstruirnos y construir mejores tareas gracias a incontables fuentes de autoridad y tutoriales de carismáticos YouTubers. Inclusive, la conectividad constante nos permite ubicarnos y comunicarnos haciendo que muchos de nosotros nos sintamos más seguros.

El internet llegó para quedarse. Posiblemente la respuesta no está en negar a nuestros hijos y alumnos acceder a la red, quizás sea más conveniente ayudarlos a navegar de la manera más segura posible, proteger su información, cuestionar lo que leen, no medir su valor según la cantidad de sus likes, y sobre todo, ayudarlos a encontrar y aprovechar las maravillas de vivir en un mundo híper-conectado donde la educación cada día está más cerca de todos. Y, claro, lo maravilloso que es desconectarse un poco de vez en cuando…

¿De qué manera el acceso a internet ha ayudado tu vida profesional? ¿Qué tal la personal?

Desconéctate de internet por unas horas… ¿Y si utilizas ese tiempo para conectarte en persona con alguien que amas y contigo mismo?

Este artículo fue escrito por Gabriela Torres,
Divulgadora de experiencias educativas, ciencias sociales y humanidades en La Rodadora, Espacio Interactivo



Referencias documentales:

Gregorie, C. (9 de octubre del 2015). The internet may be changing your brain in ways you’ve never imagined.

Huffpost. The Hufftington Post. Consultado en línea el 6 de marzo en: https://www.huffingtonpost.com.mx/entry/internet-changing-brain-nicholas-carr_us_5614037de4b0368a1a613e96

We are Social & Hootsuite. (30 de enero del 2018). Digital n 2018: World’s internet users pass the 4 billion mark. We are social. New York City. Consultado en línea el 9 de mayo del 2018 en: https://wearesocial.com/blog/2018/01/global-digital-report-2018