Buscamos científicas, matemáticas, ingenieras e inventoras.

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En el marco de las celebraciones del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia cada 11 de febrero, queremos descifrar los misterios del por qué solamente el 30% del total de los investigadores en el planeta son mujeres, pero nos enfrentamos a barreras de todo tipo, desde el acceso a la educación hasta nuestras nociones de lo que una mujer debiera hacer o no. Estos obstáculos se encuentran escondidos—y a veces justo frente a nuestros ojos—, en todas las esferas de nuestras vidas, las políticas, sociales, educativas, familiares, de género… Cada una requiere sus propios análisis con propuestas únicas, sin embargo, todos y todas tenemos un rol que jugar en estas decisiones.

Lo primero que debemos considerar es que la “decisión” de una niña de dedicarse o no a los campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—por sus siglas en inglés), puede o no ser tomada por ella y puede darse, independientemente de quién la tome, consciente o inconscientemente. A una niña puede negársele por completo su acceso a la educación básica que le permitiría conocer estos campos. Otra joven puede simplemente no interesarse por ellos y elegir otros para su profesión, pero puede o no estar al tanto de los motivos que, a lo largo de su vida, la han llevado a inclinarse a ciertas pasiones e ignorar otras…

¿Los cerebros de hombres y mujeres son iguales? Casi, pero no (Pascale y Primavera, 2019; Schmitt, 2019; McCarthy, 2019). A pesar de que hay evidencia de que nacemos con ciertas “disposiciones” natas, la gran mayoría de las diferencias se ven exacerbadas con su socialización desde temprana edad—y otras nuevas aparecen. Esto significa que los términos con los que nos referimos a los bebés de uno u otro sexo, los juguetes que les regalamos, los estímulos a los que los exponemos, las expectativas proyectadas sobre ellos, etc. rápidamente causan cambios en las preferencias y actitudes de las pequeñitas y los pequeñitos que se traducen en transformaciones incluso en sus estructuras y conexiones cerebrales (Ibídem, 2019). Para el momento en el que una joven debe escoger su camino universitario, millones de estímulos externos habrán moldeado sus actitudes, aptitudes y preferencias y, todo parece indicar, que es poco probable que sea hacia los campos STEM.

¿De qué forma podemos contribuir a estrechar la brecha de género en estas áreas? Podemos empezar por reconocer las formas en las que interactuamos con los pequeños basadas en sus géneros. Solemos llamar a las niñas “bonitas”, “princesas”, etc. mientras los niños son “fuertes”, “valientes”, “inteligentes” (BBC Stories, 2019 y McCarthy, 2019)… Y una de las herramientas con las que, literalmente, moldeamos sus cerebros, es a través de los juegos y juguetes que elegimos para un bebé según su género. Por ejemplo, es mucho más probable que se ofrezca una muñeca y juguetes suaves o de peluche a las niñas, mientras que los niños suelen recibir pelotas, rompecabezas, etc. y otros juguetes que favorecen el desarrollo sensoriomotriz y habilidades espaciales y matemáticas (Ibídem, 2019).

Chicas en la ciencia

¿Es esto malo o incorrecto? No necesariamente. ¿Esto influye en el dominio de los hombres en los campos STEM? Seguramente. Y este es sólo uno de los millones de ejemplos posibles de los estímulos que moldean estas decisiones. La expresión de género libre es un derecho del que todos y todas debemos gozar. ¿Una científica glamorosa y maternal? Fabulosa. ¿Un hombre con la mayoría de la responsabilidad de la paternidad y del hogar? Increíble. ¿Roles de género tradicionales? ¡También! La clave está en respetar estas decisiones individuales sin dejar de tomar consciencia de las formas sutiles (y a veces notorias) en las que esperamos ciertos comportamientos de ciertas personas y cómo podemos ser más justos con nuestras expectativas.

Juguemos todos con juguetes de todo tipo. Ejercitemos todo el espectro posible de habilidades. Celebremos nuestras pasiones y talentos. Exploremos qué cosas nos gustan y cuáles no nos hacen felices. Demos igualdad de oportunidades a todas y todos. Escribo esto desde la perspectiva de una mujer que fue desde bebé alentada a explorar todo tipo de posibles vocaciones. Soñaba con ser química o astronauta. Hoy me dedico a una profesión “estereotípicamente” femenina. Gozo del privilegio de haber podido elegir después de haber considerado gran diversidad de opciones. Deseo lo mismo para todos y todas; no merecemos menos.

Este artículo fue escrito por Gabriela Torres, Divulgadora de experiencias educativas, ciencias sociales y humanidades de La Rodadora Espacio Interactivo.

Referencias documentales
BBC Stories. (16 de agosto del 2017). Girl toys vs boy toys: The experiment – BBC Stories. YouTube. BBC: Reino Unido. Consultado en línea el 29 de enero del 2020 en: https://www.youtube.com/watch?v=nWu44AqF0iI
McCarthy, M. (15 de abril del 2019). Is the human brain sexually differentiated? Psychology Today. Sussex Publishers: Reino Unido. Consultado en línea el 29 de enero del 2020 en: https://www.psychologytoday.com/us/blog/sexx-matters/201904/is-the-human-brain-sexually-differentiated
Pascale, R. y Primavera, L. (25 de abril del 2019). Male and female brains: Are they wired differently? Psychology Today. Sussex Publishers: Reino Unido. Consultado en línea el 29 de enero del 2020 en: https://www.psychologytoday.com/us/blog/so-happy-together/201904/male-and-female-brains
Schmitt, D. (17 de julio del 2019). Responding to ideas on sex differences in brain and behavior. Psychology Today. Sussex Publishers: Reino Unido. Consultado en línea el 29 de enero del 2020 en: https://www.psychologytoday.com/intl/blog/sexual-personalities/201907/responding-ideas-sex-differences-in-brain-and-behavior